Monday, November 27, 2006

Hamlet - Pura Vida


Canciones que repasan los temas con los que siempre se obsesiona Molly. Desde la niñez y la amistad arruinada del primer corte Arruinando nuestra vida, al miedo ante lo desconocido, el destino, el camino que nos queda por recorrer y los gritos desgarrados de El diablo. El resentimiento, el remordimiento, la frustración, pero sobre todo la justicia; eso que siempre hay que buscar, eso que hay que evitar ensuciar, de la melódica En mi nombre.
O ese yo no puedo evitar ser tan solo lo que soy que nos ofrece Bajo su cuerpo, inevitable final del recorrido lógico de los años. Llegando a un verdadero temazo Fronteras de tu mente, potente y rápida, con esa melodía triste y ese poderoso bajo que tan bien nos demuestra usar Álvaro.
Salva mi honor vuelve a la defensa de la integridad, de mantenerse en pie, de resucitar una cosa tan en desuso en los tiempos que corren como la honra y el honor. Sinceridad, orgullo, satisfacción. Todo un alarde de bombo por parte de Paco, y un bajo rapidísimo envueltos en las guitarras más potentes que hemos escuchado en mucho tiempo.El séptimo corte es inquietante. Acaba con el poder es un medio tiempo con unas guitarras... guapísimas, no se me ocurre otra forma de describirla, salvo cantándomela mientras la escucho:Libreeeeeeeee, prometió que iba a ser libreeeeeeeee, sigue a mi lado, dame tu mano, ella no es tuya, puede hacernos mucho dañoooo.
Para pasar a la dura Vanidad; impresionante este corte con la potencia clásica de toda la vida, y un bajo que va ganando a medida que avanza el tema hasta que creo que voy a enloquecer. Molly grita como una jodida gárgola, como un verdadero monstruo. Su voz gana en cada disco, y en este se le escucha con justicia, se le escucha muy bien y él canta mejor.Y esto, seguido del pedazo de comienzo de Único plan que, sinceramente, me encanta. Cuando lo escuchas por primera vez te hace pensar que estás ante un discazo. Lo cual se confirma con el último corte del disco, Miénteme que es un bonito tema, buen final que redondea y completa un gran disco.

Wednesday, September 13, 2006

Ese capitán Alatriste


ARTURO PÉREZ-REVERTE XLSemanal 20 de agosto de 2006.
Bueno, pues ya he visto la película. Después de los créditos y todo eso, se encendieron las luces de la pequeña sala de proyección y me quedé colgado en las últimas imágenes: el viejo y maltrecho tercio de fiel infantería española –qué remedio, no había otro sitio a donde ir–, dejado de la mano de su patria, de su rey y de su Dios, esperando la última carga de la caballería francesa, en Rocroi, el 19 de mayo de 1643. Y el ruego del veterano arcabucero aragonés Sebastián Copons al joven Íñigo Balboa: «Cuenta lo que fuimos». Veinte años de nuestra historia a través de la vida de Diego Alatriste, soldado y espadachín a sueldo. Veinte años de reyes infames, de ministros corruptos y de curas fanáticos subidos a la chepa, de gentuza ruin y hogueras inquisitoriales, de crueldad y de sangre, de España, en suma; pero también veinte años de coraje desesperado, de retorcida dignidad personal –singular ética de asesinos– en un mundo que se desmorona alrededor, reflejado en la mirada triste y las palabras lúcidas del poeta Francisco de Quevedo, interpretado por el actor Juan Echanove con una perfección enternecedora, memorable.No puedo aportar un juicio objetivo sobre Alatriste. Aunque durante su larga gestación y rodaje procuré mantenerme al margen cuanto pude, estoy demasiado cerca de todo como para verla con frialdad. Es cierto que unas cosas me gustan más y otras me gustan menos; y que durante diez minutos críticos –al menos para mí, autor al fin y al cabo– del primer tercio de la película me removí inquieto en el asiento. Pero eso aparte, debo decir que los soplacirios y cagatintas de mala fe que preveían un canto imperial de españolazos heroicos y rancio folklore de capa y espada, se van a tragar la bilis por azumbres. Nada más respetuoso con los textos originales. Nada más descarnado, fascinante y terrible que el espejo que, a través de la magistral interpretación de Viggo Mortensen –se come la pantalla, ese hijo de puta– se nos pone ante los ojos durante las dos horas y cuarto que dura la película. Un retrato fiel, punto por punto, como digo, al espíritu del personaje que lo inspira: descarnado, sin paños calientes, lleno de peripecias y estocadas, por supuesto; pero también de amargura y lucidez extremas. Contado en un caudal de imágenes de tanta belleza que a veces parece una sucesión de pinturas. Cuadros animados de Velázquez o de Ribera.Y ese final, pardiez. No se lo voy a contar a ustedes, porque me odiarían el resto de sus vidas. Pero aparte el comienzo espectacular, el desarrollo impecable y la extraordinaria actuación de los intérpretes –y cómo están todos, oigan: Unax, Elena, Ariadna, Eduard, Cámara, Blanca, Pilar, Noriega…– el final, o mejor dicho, toda la hora final, deja al espectador definitivamente sin aliento, atrapado por la pantalla, mientras se desmenuza y fija en su retina y su memoria el postrer tramo de la vida del héroe y sus últimos camaradas, desde las trincheras de Breda hasta la llanura de Rocroi. Todo se ve y suena como un escopetazo en la cara; como una sacudida que te deja turbado, suspenso el ánimo, clavado al asiento, consciente de que ante tus ojos, acaba de desarrollarse, de modo implacable, la eterna tragedia de tu estirpe. La imagen serena del capitán Alatriste escuchando acercarse el rumor de la caballería enemiga, el trágico recorrido de la cámara que sigue a Iñigo Balboa –«soldados antiguos delante, soldados nuevos atrás»– cuando retrocede en las filas para hacerse cargo de la vieja y rota bandera, su expresión sombría y lúcida –sombría de puro lúcida–, y todo esa culminación perfecta al espléndido recorrido que por las cinco novelas alatristescas ha hecho Agustín Díaz-Yanes, constituyen el retrato fiel, trágico, conmovedor, de la España de antaño y de siempre. Una España infeliz, feroz, a trechos heroica, a menudo miserable, donde es fácil reconocerse. Y reconocernos.Quizá por eso, cuando al acabar la proyección privada se encendieron las luces, y con un nudo en la garganta miré alrededor, vi que algunos de los actores de la película que estaban en los asientos contiguos –no digo nombres, que lo confiese cada cual si quiere– seguían inmóviles en sus asientos, llorando a moco tendido. Llorando como niños por sus personajes, por la historia. Por el final hermoso, sobrecogedor. Y también porque nadie había hecho nunca, hasta ahora, una película así en esta desgraciada y maldita España. Como diría el mismo capitán Alatriste, pese a Dios, y pese a quien pese.

El remordimiento

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad.
Mi mente se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.

Jose Luis Borges

Sunday, August 13, 2006

Capítulo IV

Que los menguados que hablan de la gloria de la guerra y las batallas deberían recordar las palabras del marqués de Pescara: «Que Dios me dé cien años de guerra y no un día de batalla», o darse paseos como el que yo me di aquella mañana para conocer la verdadera trastienda, la tramoya del espectáculo de las banderas, las trompetas, y los discursos inventados por bellacos y valentones de retaguardia; esos que salen de perfil en las monedas y en las estatuas sin haber oído jamás zumbar una bala, ni visto morir a los camaradas, ni mancharon nunca sus manos con sangre de un enemigo, ni corrieron nunca peligro de que les volaran los aparejos de un escopetazo en las ingles.

Saturday, July 01, 2006

No queda sino batirnos

No queda sino batirnos añadió el poeta al cabo de unos instantes, había hablado pensativo para sí mismo, ya con un ojo nadando en vino y el otro ahogado, aún con la mano en su brazo inclinado sobre la mesa, Alatriste sonrió con afectuosa tristeza.
- ¿Batirnos contra quién don Francisco?
Tenía el gesto ausente, cual si de antemano no esperase respuesta, el otro alzó un dedo en el aire, sus anteojos le había resbalado de la nariz y colgaban al extremo de cordón, dos dedos encima de la jarra.
- Contra la estupidez, la maldad, la superstición, la envidia y la ignorancia – dijo lentamente, y al hacerlo parecía mirar su reflejo en la superficie de vino -. Que es como decir contra España, y contra todo.

Thursday, March 09, 2006

Esa mirada de pena

Son muchas las decepciones, fracasos y otros menesteres que nos atañen a lo largo de nuestras vidas. Son muchos hijos de putas con muy malas intenciones que pretenden que el mundo sea un poco peor de los que ya es.
De todas formas siempre nos queda el consuelo de poder poner a cada uno en su sitio; devolverle a su statuo quo, a ese cubo de basura que nunca tuvo que abrirse, a ese semáforo en rojo que tuvo que quedarse en esa posición tres mísero segundos más...
A las cosas por su nombre, hay que destrozar ese super-yo que nos impide ver las miserias producidas por los mismo de siempre, por esa gente que siempre va a sus intereses sin saber que la bomba que tiene en sus manos está a punto de explotar...
No sabemos hasta que punto todo tiene un inicio, lo que tenemos que tener claro es que hay un final en toda su globalidad, no verlo nos hace peores (hay que correr esos 30 minutos que dura la vida con la cabeza alta y sabiendo que la bala que pronto nos alcanzará, dolerá más en otros corazones engañados con miradas de pena).

Wednesday, January 25, 2006

La filosofía de la polla records

Escrito por Carlos Fernández Liria, profesor de Universidad : "Suele decirse que las canciones de La Polla Records son "una patada en los huevos al poder". Tal vez sea verdad, pero no lo es menos que, entre todos los tipos de patadas en los huevos, estas tienen algo especial. Las canciones de LPR tienen un claro carácter sistemático. En su momento, por ejemplo, habrían servido de libro de texto de la asignatura de Ética en el bachillerato y, si alguien busca una guía para la educación de sus hijos lo más completa y honrada posible, es difícil que encuentre algo mejor que los discos Salve y Revolución. Hay una implacable lógica que atraviesa la obra de LPR y que sorprende por su eficacia para señalar los cuatro puntos cardinales de una orientación política.En efecto, hay cierta clase de ceguera que no tiene que ver con estar equivocado sino con esa especie de abyección moral que contamina la atmósfera política que respiramos. En este sentido, LPR aportó un poco de honradez para llamar a las cosas por su nombre y enderezar una brújula moral que se encuentra estructuralmente invertida. Todo una lección y un reto para las cátedras de Ética y Filosofía de este país. Ya está bien de explicar en qué consisten la moralidad y la ciudadanía tomando por referencia un mundo supuestamente sano en el que los individuos sólo delinquirían, por ejemplo, robando un jamón o mintiendo a su novia. Hay que explicar en qué consiste la moralidad en este mundo de "demócratas cristianos hinchados como cerdos y podridos de dinero" (LPR), a los que nunca se les pilla robando en un supermercado porque resulta que son los accionistas de este formidable supermercado en el que se ha convertido el planeta. La cuestión no es tanto si los banqueros, por ejemplo, pueden estafar o extorsionar; es más interesante reparar en la estafa y la extorsión que supone el hecho mismo de que existan banqueros. A los perros guardianes de este infierno, a sus usureros y beneficiarios, a sus administradores, voceros y legitimadores ­-así hasta completar el índice de canciones de LPR­- no se les puede denunciar en un juzgado y, desde luego, es inútil intentar convencerles de nada. Es aquí donde el insulto ­-un arte en el que LPR fueron maestros­- empieza a cumplir un papel "epistemológico". Gracias a que, al menos, aún es posible insultar, se sigue recordando que, pese a su portentosa impunidad, Wall Street o el Banco de Santander no son realidades tan inevitables como el curso de los astros".

Wednesday, September 14, 2005

A cada uno en su sitio

Si en un futuro tuviéramos que valorar como fue una época determinada basándonos exclusivamente en cómo se veían a sí mismos sus contemporáneos, la que ahora vivimos sería considerada la mejor de todos los tiempos. Porque desde el contertulio más aburguesado hasta el universitario politizado, pasando por el ciudadano pasivo y el demócrata compulsivo, todos se sienten portadores de los grandes valores del compromiso, la lucha o la tolerancia y, además, con el derecho a hacernos aguantar sus deliciosamente huecos predicamentos fruto de la globalización más panfletaria. Había que poner a cada uno en su sitio...

Friday, July 08, 2005

Los reconoces - Se me secan los mares

¿Qué es eso de SE ME SECAN LOS MARES?
Se me secan los mares son esos requiebros que crecen escondidos en las vetas de las montañas donde sólo algunos pueden llegar. Como cronistas de esta fábula retratamos aquello que vimos sin menospreciar la oportunidad que se nos ofrece a base de insistencia y de apuesta. El efecto es una ristra de letrillas musicadas que intentan reproducir escenarios llenos de avaricias humanas o celestiales, de poetas que exigieron muy poco a la vida y que la vida les volvió la espalda, de chabolas verticales que proliferan a nuestro alrededor como escombros de vertederos, de amores que regatean cariño y que hacen guiños a la ausencia, de perros al sol de las madrugadas existenciales cuando solo quieres llevar tus huesos a la cama tras el último whisky, de accidentes en bolsas de basura intangible al abrigo de Madrid, de la razón que no se reparte, a menos que seas un periódico o que aguantes en la hilera sin oponerte, del barrio de Luter que siempre pensó que era un signo de acentuación y resulta que fue un pintor de corte, y finalmente, de los trompicones que llevamos dados.
SIEMPRE MACARRAS PERO ELEGANTES: LOS RECONOCES

Friday, July 01, 2005

No nos queda nada

Después de darle millones de vueltas a la cabeza, volvemos a la misma situación que antes. Estamos vivos en un mundo de muertos, o muertos en un mundo de vivios. Es indiferente. La bestia retoma oxigéno en el último ataque y nos consigue tumbar. Está vez no hay ni esperanzas, ni héroes, ni poesías de mierda. No nos queda nada.
El fuego lo come todo, la desolación y la ruina se adueña del mundo. No hay ni una oportunidad de salvar algo de lo que teníamos tan escondido, eso que cuesta tanto arrebatar.
La farsa avivó al engaño. La vuelta atrás se queda corta.
Un punto y aparte sería la forma ideal de terminar, ahora ya sólo nos quedan los puntos suspensivos.

Thursday, June 23, 2005

Discos nuevos imprescindibles

Audioslave - Out of exile
System of a down - Mesmerize
Avalanch - El hijo pródigo
The haunted - Revolver
Kreator - Enemy of god
Reincidentes - El comercio del dolor
Skizoo
Stravaganzza - Sentimientos -Segundo Acto-
Ars amandi - Camino al destino

Las tres heridas

Decía Freud que, a lo largo de la historia, la humanidad había sufrido tres grandes «heridas narcisistas», es decir, tres golpes de gracia en su orgullo colectivo como especie.

La primera fue la revolución copernicana: no somos el centro del universo, sino los modestos inquilinos de un pequeño planeta que gira alrededor de una estrella periférica de una de las incontables galaxias perdidas en el espacio.
La segunda fue la teoría de la evolución (que, por cierto, hace mucho que dejó de ser una teoría para convertirse en una evidencia irrefutable). La raza humana no es algo aparte, el resultado único e inigualable de un acto de creación especial, sino un eslabón de una cadena evolutiva que nos emparenta con todos los demás seres vivos y nos convierte en primos cercanos de los simios. La tercera gran herida narcisista fue, según Freud, el propio psicoanálisis, o, más exactamente, la constatación de que nuestra conducta viene determinada en gran medida por procesos inconscientes que no sólo no controlamos, sino que ni siquiera conocemos.

Tuesday, February 15, 2005

El cuadrilátero del alma

"Si existe magia en pelear batallas más allá de lo que uno resiste, es la magia de arriesgar todo por un sueño, que nadie más que tú puede ver"
Million dolar baby es un peliculón. Sales del cine con impotencia, rabia y con esa felicidad de haber visto una obra maestra. Una historia simple pero durísima.
El cine no es un mero entretenimiento con esta película, es la vida misma; la lucha contínua por lo que quieres conseguir o la desolación de perderlo todo en un mísero segundo.
En el boxeo, como en la vida, todo funciona al revés. Este aforismo se comprueba en esta película; podemos ganar miles de combates y malgastar todas las oportunidades, para movernos a la izquierda movemos el pie derecho, para alejarnos del dolor damos un paso hacia él...
La historia no es nada del otro mundo, pero la magia con la que Clint Eastwood la hace transcurrir y los actores elegidos, hacen de este film una auténtica bomba de relojería para el cerebro. He vuelto a creer en el buen cine, gracias Clint.

Thursday, February 03, 2005

El último ke zierre - Insurgente

"Nos hacemos mayores con el último ke zierre y evolucionamos con ellos, o mejor dicho, ellos evolucionan con nosotros"; "un disco desde dentro, de esos que pintan ilusiones rotas en el aire. Cristales jodidos... en el descanso del guerrero agotado"
El último ke zierre nos sorprende con otro estupendo disco de punk rock, eso sí, no tan elaborado como el “ay de mí!”, pero con el típico sabor a las canciones más antiguas de este grupo. Si llevas tiempo siguiendo a esta banda, seguro que no te defraudará, rabia y amor por partes iguales y en dosis de guitarras distorsionadas. Igual es cosa mía, pero Roberto cambia de registro en canciones como insurgente y amor de cuarto oscuro, sigo pensando que este cantante transmite muy bien todos los sentimientos y por eso me alegro que intente cosas nuevas. Ya son nueve disco de estudio y uno en directo, amén de un vhs , un dvd y un libro. Insurgente tiene canciones directas como “denuncia (para qué)”, “salvia” y “la de los mánagers” llenas de fuerza y otras más reflexivas como “en mi cabeza”, “mi revolución” y “versos en el agua”. Especial mención a la primera colaboración que tienen en un disco, el señor Evaristo nos sorprende otra vez con su ironía mordaz y sus ganas de tocar las pelotas en “hijos de la grandísima perra”. Un disco distinto pero no muy alejado a lo que vienen haciendo todos estos años.
"Busqué mi revolución... y probé mi destrucción"

Tuesday, January 18, 2005

Pollo que no cacarea gatillazo que resuena

“Una vez más, los sátiros caminan alegremente hacia el infierno“Nunca quisimos hacerlo, pero las circunstancias nos obligaron. La necesidad se confabuló con la ocasión y caímos en la trampa sin remordimientos. Podríamos haberlo evitado, pero también podríamos morirnos de hambre.Así que una vez más recorreremos la azarosa senda de los titiriteros junto a personas que de esta manera podrán ver nuestros vistosos carromatos, nuestros extravagantes ropajes y oír nuestras irreverentes canciones y sacar de ello sus propias conclusiones. Para bien o para mal aquí están GATILLAZO.No esperéis nada nuevo, ni nada innovador, tal y como está el mundo no estamos para experimentos.Seguimos con la misma mala hostia y ganas de revolver, el enemigo es el de siempre.Pollo que no cacarea Gatillazo que resuena...Un nuevo partido, un montón de lesionados, el árbitro siempre en contra, una afición temible y un equipo con resaca...!!Tripi -Batería-, Txiki y Osoron -Guitarras-, Xabi -Bajo- y Evaristo -Voz-¡¡ El estadio será una caldera ¡¡

Sunday, January 16, 2005

La muerte de la realidad

El deterioro comienza con la destrucción del sentido de las palabras, cuando ni siquiera nos ponemos de acuerdo sobre su significado o llegamos a la convicción de que, porque todos tienen intereses, todos mienten. Así corremos el riesgo de volvernos tan cínicos como los que dictan lo que es: los que sin haber leído a Lewis Carroll saben que lo importante no es lo que las palabras quieren decir, sino quien manda. Menos mal que desde esa orilla africana de la realidad, tan cruda, evitas por lo menos que todo se reduzca a olvido y mentira. Porque en la construcción de la realidad –las omisiones y tergiversaciones de quienes deciden qué vale la pena contar– muchos medios se dedican con frecuencia más a fabricar realidad que a reflejarla. Tal vez porque saben y sospechan que si contaran lo que ocurre y por qué, buena parte del tinglado del que forman parte se vendría abajo. Al mismo tiempo, triunfa la sospecha de que es imposible hacer acopio de hechos ciertos y relevantes para construir la casa de lo que es. Creo que los que trabajamos en contar lo que ocurre hemos contribuido a ese relativismo tan ponzoñoso como contemporáneo, fruto no pocas veces de la pereza y de la cobardía. Si admiro a la buena prensa estadounidense –la que comprueba minuciosamente cada dato y declaración–, es por su respeto por los hechos y su implacable separación de las opiniones. Lo terrible es que, a pesar de ese escrutinio, del espanto de la realidad, la mayoría ha preferido a quien la niega con toda desfachatez. Y a pesar de todo, sigo confiando en que la verdad y el conocimiento nos harán más libres, más conscientes de nuestra historia, de que es preciso negarse a aceptar la falacia de que no hay nada que hacer, de que la historia ya está escrita en el gran teatro de Oklahoma y pistas adyacentes. Conozco el hospital de los hermanos de San Juan de Dios de Monrovia, del que me hablabas el 18 de noviembre: una isla en medio del fango. Por lo que me cuentas, veo que sigue resistiendo los vendavales de hierro y fuego, vendavales que los hombres desencadenan en Liberia, uno de los nombres más hermosos del nomenclátor político internacional para uno de los lugares más tristes de la Tierra. Pero no conozco N’Zérékoré ni Kolouma ni Boffosou, ni Boauké. No llegaré por una de esas carreteras de tierra roja y embarrada a echarte una mano, a tiempo para ayudarte a acarrear los heridos del último accidente, a paliar las últimas derrotas. Por el contrario, eres tú quien me ayudas a convencerme en Nueva York de que es justo en medio de tanta desolación donde la realidad menos ha muerto, y que estamos muy equivocados aquí, donde tanto nos gusta creernos a salvo mientras entretenemos el descenso acelerado por el tobogán que nos lleva al crematorio de una obra sin sentido

Thursday, December 16, 2004

El apartamento

Título: El apartamento (The apartment)Director: Billy Wilder Año: 1960Guión: Billy Wilder y I.A.L. Diamond Intérpretes: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Jack Kruschen, David Lewis
Realmente nadie consigue encuadrar bien esta genial película: unos hablan de comedia, otros de drama, algunos de comedia melodramática. Pero lo que es cierto es que es una de las grandes películas que el cine nos ha proporcionado.
"El apartamento", una película que amalgama en su particular “coctelera” ingredientes de la que, probablemente, constituya la más explosiva y complicada de esas mixturas: la de la comedia de tintes amargos y románticos, esa probeta que a más de un reputado alquimista le ha estallado entre las manos de forma estrepitosa, mientras que al genial Billy Wilder siempre le ha proporcionado exquisitos brebajes y éste es, posiblemente, el más delicioso de todos ellos.

Sunday, December 12, 2004

Eduardo Galeano - El miedo global

Es interesante lo que dice este escritor acerca del miedo. Una dura crítica acerca de por qué no hacemos nada por culpa del miedo.

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión. Miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.

Tuesday, November 30, 2004

Kaotiko - Raska y Pierde

No somos más que natos perdedores. El trabajo de “recuperación” del poder se
amplía en tiempo y espacio. Aun cuando parece que vamos ganando, un
invisible quiebro ágil de cintura nos pone en posiciones más desfavorables.
Pero que no caiga en saco roto y en derrotismo nuestra discontinua lucha,
aunque estemos abocados a no ser más que perdedores. Ese grano fino de arena local unido a otros granitos hacen una playa singular en la cual nos sentimos cobijados. Con pocas palabras construiremos relatos abiertos y comunales que nos harán andar creando comunicaciones directas. Las canciones y los estribillos serán transportados sin fin de boca en boca, y con esas y en esas canciones llevaremos nuestra actitud de gota mojalotodo. Sacando esas gotas, uniéndolas, distribuyéndolas, aireándolas ganaremos la dignidad de vivir. Siempre perdedores, siempre dignos. Pero, que no se nos olvide nunca la cara del enemigo, aunque siempre estemos inmersos en un mar de dudas. Ya nos volverá el sentido de la respuesta sin perder ese toque de actitud.

Saturday, November 27, 2004

El odio (La haine)

Pocas películas te muestan la realidad tal y como es; esta no sólo lo consigue, sino que provoca al espectador la reflexión de hacia dónde vamos en este mundo de odio. Odio simplemente te abre los ojos a través de las vidas de tres chavales que podríamos ser perfectamente nosotros. La pélicula nos muestra la dureza de todo lo que está a nuestro alrededor, pero únicamente nos damos cuenta cuando todo ha pasado. "Lo importante no es la caída sino el aterrizaje"

Título original: La haine. (Hate)Francia (1995)Dirección y guión: Mathieu KassovitzProductor: Christophe RossignonProducción: Les Productions Lazenne, Studio Canal Plus, La Sept Cinéma, Kasso Inc. Productions.Fotografía: Pierre Aim. Dirección artística: Giuseppe Ponturo.Montaje: Mathieu Kassovitz y Scott StevensonDuración: 97 minutos.


PREMIOS:
Mejor Director Festival de Cannes de 1995Premio de la Juventud Festival de San Sebastián (1995)Premio Félix a la mejor película joven (1995)

SINOPSIS: Cruda fotografía de la sinrazón de una juventud para la que el futuro no existe. Veinticuatro trepidantes horas en la vida de tres jóvenes de un barrio marginal de París. La vida transcurre entre porros, idas y venidas a ningún sitio y la constante presencia de la policía. Retrato de una sociedad en tránsito hacia el desastre.